Alan y Javier entraron al supermercado para hacer las compras y cometieron algunas trampas, como arrojar productos al carrito y querer llevarse un cajón entero de verduras. Pero Gran Hermano los obligó a devolver los productos mal habidos.
El ya a esta altura insoportable Alan y el policía Javier se hicieron cargo de las compras, envalentonados por el éxito en la prueba del tango, que les daba más tiempo. No es casual que sean ellos, dos personas tan apegadas al orden y la autoridad, quienes se autodesignaron para comprar y abastecer a los demás.
En esta ocasión, los chicos se quisieron pasar de vivos y arrojaron productos a los carritos. Igual, la máxima la hizo Alan: agarró un cajón de verduras y lo sacó entero del súper. Cuando Gran Hermano objetó esta compra, el Pelado alegó, tecnicista: “Lo agarré con las manos”. Y Javier agregó: “Lo que no está prohibido está permitido”.
Lo cierto es que Gran Hermano los puso en su lugar y los obligó a devolver lo que había sido mal obtenido. Entre ellos, varios paquetes de toallitas femeninas, para desesperación de las chicas. De cualquier forma, es evidente que esta clase de productos, como se dijo en el debate deberían ser proveídos automáticamente.
La designación de la gente que entra a comprar parece ser que va a traer conflicto en la Casa. Porque ya hay quienes miran con malos ojos al Pelado quien dice ser “bueno para el refrigerador”, como si hubiera hecho un curso de posgrado.
Párrafo aparte merece el desastre que dejaron los chicos atrás al hacer las compras, que en realidad se parecieron a un auténtico saqueo. Muy lindo fue también ver a Alan arrojarse al piso y pasar rodando cuando se estaba bajando la persiana, cual Indiana Jones. Si se quedaba adentro, quedaba nominado.
Pese a todo, hay que reconocer que tanto el Pelado y el policía hicieron un buen trabajo: los chicos estarán bien abastecidos esta semana.
Cuando parecía un mediodía muy tranquilo dentro de la casa, salió la discusión por la falta de cigarrillos y se desató el conflicto entre los dos:“Me siento amenazado”, le confesó el muchacho de Palermo a Gran Hermano.
Si bien algunos se podían imaginar muchos enfrentamientos dentro de la casa, nadie hubiera pensado en la posibilidad de que Alan y Damián disputaran una fuerte discusión.
Este mediodía, el muchacho de Garín y el de Palermo protagonizaron un duro cruce de palabras por la falta de cigarrillos. Cuando los chicos estaban discutiendo, en un tono normal, Damián increpó al pelado diciendo que se fumaba muchos cigarrillos. Inmediatamente, la respuesta del pelado fue contundente: “Alguna vez me viste fumando un cigarrillo solo? Estas hablando de más…”, replicó fervoroso Alan.
Y luego, ante los reproches de Dami, el pelado contestó: “No te contesto porque me caes bien, sino te contestaría”. Ante esto, el cartonero se sacó y retrucó al borde de infligir el reglamento de la casa: “Acá no se puede pero si tuvieramos afuera ya te estaría cagando a piñas a las piñas. ¡Es corta la bocha!”.
Segundos después de esta fuerte discusión y medio de un clima de total silencio en la casa, el joven de Palermo entró al confesionario y buscó refugio ante Gran Hermano: “Me amenazó diciendo que puede llegar a pasar algo afuera. Me siento amenazado. Donde hay amenaza es sobre pasar un límite. Yo no sé lo que puede pasar, me siento condicionado para nominar”, tiró.
Los chicos estaban agotando sus últimas raciones de comida, cuando esta tarde Gran Hermano dio la orden para que puedan entrar al supermercado. Alan y Javier fueron los que ingresaron a recolectar los alimentos.
Luego de una fuerte discusión que protagonizaron Renzo y Andrea, Gran Hermano irrumpió el clima tenso que había dentro de la casa y propuso que los chicos discutan quiénes eran los dos participantes que iban a entrar al supermercado.
Luego de una larga polémica, la responsabilidad de la comida de la semana recayó en Alan y Javier. Los muchachos contaron con 2 minutos 6 segundos para sacar los productos. Recordemos que GH les descontó el 10 por ciento del total de la canasta, los cuales fueron destinados a la compra de cigarrillos.
Volviendo a la feroz pelea entre el cordobés y la murguera, Renzo soltó muy caliente: ‘Esta mina ya me hartó. Hoy ya me dijo de todo porque la fui a despertar por la prueba semanal’.
Por segunda vez, los dos participantes entraron al supermercado para sacar los alimentos de la semana. Los chicos tuvieron 45 segundos para seleccionar los productos de mayor necesidad.
La segunda compra en el supermercado de la casa estuvo bastante movidita. Por empezar, minutos antes de las tres de la tarde, ‘Gran Hermano’ irrumpió la tranquilidad de la casa y le leyó nuevamente las reglas del súper.
Entre los puntos más importantes que figuran en el reglamento, GH informó que empezará a correr el tiempo en el momento en que el primer participante ingrese en el supermercado.
Otra de las cosas en que hizo hincapié el sumo, fue que ninguno de los que están en placa pueden ingresar al súper. Finalmente, los chicos decidieron que Alan y Darío ingresen a sacar alimentos.
En total, los muchachos contaron con 45 segundos para sacar lo que puedan. Una vez terminada la prueba, los chicos hicieron el recuento de los productos y sobre ese total se le descontó el 10 por ciento que serán destinados a la compra de cigarrillos.
La apostilla para destacar es que por segunda vez consecutiva se olvidaron la sal.
Recordemos que esta noche a partir de las 21.45, en la gala se irá el primer participante de ‘Gran Hermano 5′.
El participante confesó estar bajo tratamiento psicológico desde hace siete años y le pidió expresamente, a su familia, que le grabaran las galas para luego ofrecérselas a su terapeuta.
Además de su superada adicción por el juego, Alan, el pelado de la casa, continuando con sus extrañas confesiones, relató al grupo sobre los siete años que lleva bajo tratamiento psicológico.
Al parecer- según relataba éste- su psicóloga, marchó de vacaciones en el mismo momento en que el jugador ingresaba a la casa, cuestión por la cual, no podrá continuar estudiando la compleja psiquis del participante, vía TV.
Por eso mismo, Alan, en un intento desesperado por no dejar trunco su tratamiento, rogó a sus familiares que le grabaran las galas de Gran Hermano 5 para luego, una vez de regreso de sus vacaciones, entregar las cintas a la profesional que lo trata desde hace ya siete años.
Luego de tales manifestaciones, el pelado de la casa se puso de pié y agregó: